¿Alguien recuerda haberse enamorado de niño? ¡Sí, sí! ¡De niño! En esa edad entre los 6 y los 10 años. Yo sí lo recuerdo. Y os lo voy a contar.
Tenía yo 7 añitos más o menos. Ya era un niño alto para mi edad y, según decían, inteligente a pesar de esa edad.
Acudía al colegio que mi tío -y a la vez padrino- tenía en un barrio de Murcia, Santa María de Gracia, que estaba justo en la otra punta del que yo habitaba, el Barrio del Carmen. El caso es que por ser el hermano de mi madre me hicieron asistir a ese colegio. Y anduve haciendo a pie el recorrido -de más de media hora- cuatro veces al día, hasta el momento de ingresar en el Instituto Alfonso X el Sabio.
Esta es la situación y este el momento enamoramiento. Mi padrino, cada año, celebraba su cumpleaños invitando a toda la familia y amigos a su casa en aquel bonito y coqueto barrio de las afueras de Murcia. Como estaba encuadrado en un jardín interior alrededor del cual se situaban las casas… y la suya estaba en el bajo… a través de las ventanas los niños veíamos a los mayores que estaban en el salón.
Y yo siempre andaba más pendiente de los mayores que de los pequeños. Y fue allí en aquella inmensa ventana doble, abierta de par en par, donde la vi. Aún recuerdo su nombre, Chito. Trabajaba de telefonista en la compañía Telefónica Nacional de España y era amiga de mi tía Angelita. El caso es que fue verla -ella tendría unos veintitantos- y ya no hubo minuto ni momento en que mi corazón no saltara en mi pecho cual caballo desbocado. Eran mariposas por el estómago, latidos intensos y suspiros profundos. Ella, como es natural, me veía como lo que era, un niño. Pero para mí aquello fue algo inolvidable. Noches enteras soñé con ella. Era lo que siempre se ha llamado un amor platónico. Visto hoy, no había deseo, ni sexo, ni miradas lascivas… solo amor. Ese amor que sublima a quien lo sufre, elevándolo a las más altas cotas de ese sentimiento. Así anduve un tiempo. Intentaba saber dónde podía verla aunque fuera en la distancia. Ya veis, con 7 años…
Con el tiempo, ella puso una tienda de ropa -que aún sigue dirigiendo- y yo siempre le fui fiel. Pero jamás se lo dije, como era lógico, hasta un día ya pasados mis veintitantos porque antes no me atreví. Ese día los dos reímos a gusto y sentí que por sus mejillas resbalaban unas lágrimas.
Fue el momento más importante de mi vida.
SED FELICES
25 de febrero de 2010
24 de febrero de 2010
ME PIDO UN CÓDIGO DE CIRCULACIÓN NUEVO
Por motivos de trabajo, llevamos las dos últimas semanas haciendo un promedio de 300 a 400 Km . diarios. Las carreteras… que os voy a contar, hay de todo. Buenas, regulares, malas, muy malas y pésimas. No existen muy buenas y menos excelentes. Es decir, que o se cuidan poco o no es normal que las nuevas estén hechas un desastre. Eso sí, quiero pensar bien e inclinarme porque los tratamientos aplicados a las vías de circulación son los que había en el proyecto y que nadie ha olvidado hacer las cosas con arreglo a la Ley. Y que su deterioro es debido al uso y a la exposición a las inclemencias del tiempo. Por que si no es así, ¡madre mía, no quiero ni pensarlo!
Dicho esto, ahora vamos a lo del Código de Circulación. Stop que se interpretan como Ceda el Paso. Intermitentes que para qué se van a poner. Dirán quienes no los usan, que a usted qué le importa a dónde va… Líneas continuas que no se respetan. Límites de velocidad que, por supuesto, se pasan por el forro de las entretelas. Y cuando tú vas cumpliendo con todo el rigor del mundo las indicaciones de los discos de limitación de velocidad, resulta que vienen unos señores normalmente con buenos coches, ocupando por supuesto el carril izquierdo y con un detector de radares (aún no sé por qué son legales) que te adelantan como si tú estuvieras parado. Eso sí, cuando veáis que los coches circulan todos por su sitio y a la velocidad indicada, mirad bien y encontraréis, seguro, un par de motos o un coche de la Benemérita.
Abundando más aún, hoy en un de esas carreteras malas, pero malas rematadas, bordeada por casas y con una curva tras otra, nos hemos encontrado con un Picassa que venía ciñéndose al lado izquierdo. Por un momento nos hemos quedado sin habla, pero mi compañero ha reaccionado a tiempo, ha frenado y le ha hecho gestos de que se fuera a su derecha. La cara de la conductora era de estupefacción como diciendo, ¿qué he hecho?
Con todo esto, pido a quien corresponda, un nuevo código de circulación, porque este no debe ser del agrado de estos conductores y no vamos a hacer la contra a una mayoría. Cuando tantos lo incumplen es porque será lo correcto. Y nosotros unos tontos equivocados.
Ya sabéis, SED FELICES
22 de febrero de 2010
SI PUDIERA...
Un día cualquiera. Hoy mismo. O ayer. ¿Qué más da? Un día es casi igual al otro, solo que se adereza con cositas distintas. Con sorpresas. Con sustos. Con alegrías. Con amores. Con tristezas. Con noticias… Es un espacio temporal, nada más. Estás despierto y expuesto a todo lo que suceda. A cualquier avatar.Y nos pasamos ese tiempo pensando o diciendo… Si pudiera… Si pudiera, ¿qué? Casi siempre, lo anteponemos a algo imposible. O a algún sueño. A metas larguísimas, que hoy vemos inalcanzables.
Y ahí está el quid de la cuestión.
Las metas largas son ilusiones. Agradables, pero nada más que ilusiones. ¿Cuántas de verdad, pensamos que conseguiremos? Ninguna. Es el país de Nunca Jamás. Somos los Peter Pan. Solo que él sí tenía claro lo que buscaba. Su sombra.
Yo, en concreto, ni pienso en mi sobra. Y va siempre conmigo. Es igual que mi ombligo, solo que es más fácil mirar hacia abajo y hacia dentro que hacia fuera. Hacia lo que proyectamos. Y lo que personifica la sombra es la parte que no es transparente, es decir, nosotros. Porque la luz no pasa. Ojala pensáramos en ser más transparentes. Más sinceros. Más solidarios. O simplemente, más realistas.
Metas cortas, que no fáciles, pero posibles. En eso hemos de apoyarnos. Y uniendo una a la anteriormente conseguida, iremos haciendo camino, como decía el poeta, al andar.
Y ante esta idea que acabo de dejar aquí, hasta yo exclamo... SI PUDIERA…
Vosotros, intentadlo, merece la pena y además, mi deseo, SED FELICES
19 de febrero de 2010
ELECCIÓN
Me preguntan mis brujas que por qué hemos de andar los humanos, siempre, eligiendo.
Desde que el almacén de mi mente es capaz de mostrarme recuerdos de mi vida… Es decir, desde que pasamos esa edad tonta de la que no guardamos prácticamente ningún recuerdo… Si, hombre. Yo veo cosas que hacía cuando tenía 7 u 8 años, pero de antes, sólo algún fogonazo de alguna escena de ese tiempo, que ni siquiera me permite situarlo.
Pero sí me queda constancia de las ilusiones. De los Reyes Magos, de Nochebuena (más que de Nochevieja) y tantas y tantas cosas…
Y desde ese momento que decía antes, toda la vida ha sido un cruce de caminos, que me ha obligado a elegir. Somos libres, totalmente libres de elegir. Otra cosa es que nos obliguen a hacer algo. Yo me refiero al libre albedrío. Eso es patrimonio de la persona. Porque incluso en la tesitura de una toma de decisión, cuando nos quieren obligar a hacer lo que no queremos o simplemente a que hagamos lo que ellos quieren, tomamos el camino que queremos aunque nos cueste un castigo o algo peor.
Pero es el caso que el gran debate interno que tengo es… Ha habido ocasiones en que las cosas a decidir no eran importantes… ¿Que no? ¿Quién decide eso? Porque cuando tienes 8 ó 10 años, te parece importante hasta el aire que respiras. Todo es nuevo, todo te sorprende. Y ante todo has de decidir. ¿A quién quieres más a papá o a mamá? ¿Con quién quieres dormir con los abuelos de mamo o los de papi? Luego creces: ¿Ciencias o letras? ¿Estudias o trabajas? O, como mucho, las dos cosas. El caso es que sigues optando a una opción u otra.
Luego, te ponen ante situaciones más fuertes: ¿De izquieras o de derechas? ¿Creyente o ateo? ¿Del Madrid o del Barça?
A ver si ahora que tengo muchos más años y he pasado por todo eso, alguien toma la iniciativa y deja de hacer preguntas tontas y se vuelca en soluciones que atañan tanto a católicos como practicantes de otras religiones o de ninguna, de izquierdas o derechas, del Madrid o del Barça, o al fin y al cabo… a la mae que nos parió.
El ser humano, la persona, tiene una cualidad que es alienable. Es única e irrepetible. Pues dejadla en paz y obrad simplemente en justicia. Eso es muy fácil, pero hay que proponérselo.
SED FELICES
18 de febrero de 2010
¡QUÉ ENVIDIOSOS!
Me refiero a mis amigos. Eso es. Los gnomos, fantasmas, brujas y licántropos. Todo fue hacer un comentario ayer Arpelio y Críspula y fue como si hubieran pellizcado la incorporeidad de los demás. Agamenón e Ifigenia, mis fantasmas, las brujas Sílside y Nutelia y los licántropos Arístides y Nicanor, saltaron como si les hubieran aplicado un resorte en salva sea la parte.El caso es que después de todo tienen razón. Pero no puedo entender que todos coincidan. Sus mundos son totalmente distintos. Y yo, ignorante en grado sumo, les comenté que la opinión debía ser distinta dependiendo del apartado en que se desenvuelve.
¡¡¡Bueno!!! Menudas caras me han puesto. Y Arístides, con su gutural voz me ha dicho: “Haciéndome cargo de tu ignorancia, pasaremos por alto tu puntualización. Mas has de saber, amigo mío, que todos tenemos algo en común. ¿Qué es ello? Pregunté. Muy sencillo y lógico. Desde el subsuelo hasta los cielos, pasando por la cuarta dimensión y las calles y parques de este mundo, nos pertenecen. Hacemos de guardianes y vigilamos qué se hacen en y con ellos.
Y has de saber, jovencito (para ellos soy un jovencito, ya véis) que vosotros, los humanos, tan sabios y tan doctos, aprendices de todo y maestros de nada, vais acabando poco a poco con todo lo que encontráis a vuestro paso. No pensáis que el mundo, se puso a vuestra disposición para serviros de él. No para abusar y esquilmarlo. No debéis extrañaros pues, la forma en que se expresa el universo con vosotros.
La diferencia estriba en que el poder de los elementos es inmenso y el vuestro es igual al de un soplido frente a un incendio forestal. No lo hace por venganza, no. El motivo viene dado porque si a un edificio le quitáis las ventanas, entrará el frío. Si suprimís las paredes os calará el agua de la lluvia y no podréis protegeros. Y al mismo tiempo, ¿quién sostendrá los techos y los suelos? Unos caerán sobre otros. Y como habéis sustraído incluso los cimientos, será un desastre total.
Eso son los terremotos, los ciclones, los tornados, las tormentas y los tsunamis. ¿O acaso pensáis que podéis desequilibrar el complejo entramado del orbe y salir indemnes? Vosotros sois los culpables de los desequilibrios. Así que id tomando nota o se os hará tarde.
Que conste que no es una amenaza, es solamente un consejo. Aún estáis a tiempo. Preocuparos y ocuparos de la solución. De los medios. No os queda mucho. Nosotros estamos aquí, pedidnos consejos y os los daremos”.
Ante esto yo callo y dejo sus palabras a vuestra interpretación. Creo sinceramente que son sabias palabras, exentas de odio y llenas de dolor.
Y mientras, procurad lo que siempre os deseo, SED FELICES
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