ASÍ PIENSO, ASÍ ESCRIBO

Cada noche, en La Voz Silenciosa, hago un comentario personal. Es este que aquí aparece, con la intención de dejar constancia escrita del mismo.

23 de marzo de 2010

INTRANSIGENTES E INDULGENTES


La noticia, fechada hoy, dice textualmente: “El Papa Benedicto XVI pidió ayer a los fieles que sean “intransigentes” con el pecado, pero “indulgentes” con las personas que los cometen.”
Yo, como siempre, me tiro de cabeza a mi RAE.
TRANSIGIR: Consentir en parte con lo que no se cree justo, razonable o verdadero, a fin de acabar con una diferencia. Es decir, no se debe consentir en parte con lo que no se cree justo, razonable o verdadero. Más aún, no se puede consentir que un señor o señora, abuse de una inocente criatura, marcándolo por vida por ser así su naturaleza.
INDULGENCIA:
1. f. Facilidad en perdonar o disimular las culpas o en conceder gracias.
2. f. Remisión ante Dios de la pena temporal correspondiente a los pecados ya perdonados, que se obtiene por mediación de la Iglesia.
Según la segunda acepción es la remisión ante Dios de los pecados ya perdonados y obtenida por mediación de la Iglesia. Pero también dice en la primera que es la “facilidad” en perdonar o “disimular” las culpas.
¿Disimular? ¿Quiere decir nuestro Papa hacer como que no se ven? ¿Mirar hacia otro lado? ¿Por qué? ¿Por qué los últimos pederastas aparecidos pertenecen a la Iglesia? Lo siento, pero no lo puedo entender. Que le pregunten a las víctimas, si es que han tenido la suerte de caer en manos de un pederasta que no los ha asesinado, o a los padres qué hacer con ellos. Por supuesto que por muy cristianos que sean, les va a resultar muy difícil “disimular”.
En ese caso, ¿qué hace la Iglesia con la postura adoptada ante los métodos anticonceptivos o ante el aborto? ¿Disimular? ¿Ser intransigente o indulgente? Lo que no se puede ser de ninguna manera es incongruente, o sea, Actitud lógica y consecuente con una posición anterior. Lo hago por coherencia con mis principios. O lo que es lo mismo: ¿Dé qué narices estamos hablando?
SED FELICES.

19 de marzo de 2010

COBARDES, ASESINOS Y… QUIJOTES

Hoy ruego me sea permitido utilizar unas palabras definitorias de la situación que intento expresar de la mejor forma posible. Intentando molestar lo justo, pero poniendo el dedo en la llaga, si ello es posible. A algunos no les dolerá, seguro, pero yo lo voy a poner.
Día del Padre. Noticias. Primera… Una mujer de 56 años asesinada impunemente por un innombrable de 58 que no soportaba que lo hubieran dejado. Ella lo volvió a acoger a pesar de los malos tratos por que le dio pena. Al final, lo tuvo que dejar de nuevo porque la seguía haciendo pasar humillaciones y recibir palizas sin que nadie, al parecer, tomara cartas en al asunto. Me refiero a hijos, tenía tres (ella los sigue teniendo, ellos ahora no tienen madre) o vecinos. La bestia salvaje que le ha quitado la vida tenía una orden de alejamiento.
Noticia de hace muy poco: Un control policial. Detienen a unos presuntos etarras. De golpe aparecen otros más y sin más se lían a tiros con los gendarmes franceses. Resultado un gendarme que cumplía con su obligación asesinado por una bestia sangrienta que ni tiene cerebro ni bemoles (por llamarlos de alguna forma no malsonante) y que su única intención es demostrar que unos cuantos quieren someter a millones de otros que no piensan como ellos. Aunque, bien mirado, ellos no piensan. Las alimañas no son capaces de pensar. Eso está reservado al ser humano. Al ser con conciencia y con alma.
Pero tanto uno como otros, según la Justicia, deben ser tratados con arreglo a unas normas que ellos no cumplen. Pero no todos podemos ser iguales. Nosotros, siendo benevolentes, somos más personas. Y se articula la Ley y a unos se les dan modos de vida digna dentro de la cárcel (quiero decir estudios, ordenador, televisión y cercanía) y al otro, al maltratador, se le dicta una orden de alejamiento.
Unos viendo lo bien que viven y el otro consciente de que el alejamiento es de los demás, o mejor de quien él quiera, que no de su víctima, la sigue, la espera y sin más la mata. Los otros salen lo antes posible, apoyados en que se han vuelto buenos y si no pueden quedar libres, adoctrinan a otros para que les sustituyan. Y todo con el apoyo de algunos a los que no se les castiga todo lo que se debía, por puros defectos de forma.
Resultado, que los que gobiernan, y me refiero a todos, gobierno y oposición y los que alrededor forman coalición con ellos, son los eternos Quijotes españoles que luchan contra molinos de viento en bien de lo que creen justos y no ven que están equivocados. Más nos valdría que se parecieran al desaparecido toro de Osborne, que daba cornadas y le colgaban dos adornos que a muchos les vendrían muy, pero que muy bien.
Vosotros, ya sabéis lo que os deseo, SED FELICES.

SE HA PERDIDO LA CARTA


No es que se haya extraviado. Digo que se ha perdido. Desaparecido, muerto. Sí, a eso me refiero. Ya no vamos al buzón a ver si hay algo para nosotros. Si hay alguna noticia de la familia, del ser amado… Ahora no encontramos más que avisos de cobro, facturas, resúmenes de operaciones bancarias… y publicidad, ¡cantidades ingentes de publicidad! Y como, además, la mayoría de la gente tiene la particular costumbre de ver que son folletos y dejados en montones en el buzón, pues… al suelo con ellos. Que ya vendrá algún otro vecino que tenga un poco más de urbanidad y los recogerá y tirará al contenedor de papel que es donde deben estar.
Ya poca gente mira todo lo que le llega al buzón, porque se cansa. Y también del toque indiscriminado al timbre de los pobres repartidores (que no tienen la culpa), pero que para poder hacer su trabajo lo antes posible, llaman a todos los timbres de las casas, con lo que al contestar por el portero automático, oyes: ¡Publicidaddddd! Y eso sí, te sirve para hablar con los demás vecinos que han descolgado también y ya aprovechas y saludas diciendo: “Es lo de siempre, la puñetera publicidad”. Y encima a estas horas. Por cierto lo mismo da qué hora sea, siempre decimos lo mismo.
Bien pues ya no tenemos cartas, se ha acabado la espera de ese papel escrito con cuidado y esmero, doblado e introducido en un sobre. Debidamente franqueado (y no tiene que ver con Franco, porque ahora se franquea con otras figuras e incluso sin ellas, pero se sigue llamando franqueo) y que con todo el cuidado del mundo cortábamos con el abrecartas, artilugio de mil formas y materiales distintos, que siempre teníamos en casa para no romper el papel que contenía el susodicho sobre. La leíamos y con ella aún delante, nos poníamos manos a la obra. Papel en la mesa, bolígrafo o pluma y a contestar a lo que nos decían. Luego dobladito y dentro. Y tras mojar el borde con la lengua y deslizar los dedos por todo el borde para dejarlo bien cerradito, hala al buzón. Teníamos hasta, a veces, sobres y papel de colores. Y hasta tinta de color para las epístolas.
¡Qué bonito! Te ibas a la mili y cuando venía el cartero te arremolinabas a su alrededor a ver si tenías carta. De los padres, los hermanos, la novia… Si había mucha distancia por medio, era lo único que te mantenía la ilusión, la carta que te acercaba a ellos. Que conservaba viva la ilusión, porque el teléfono era caro y difícil el establecer una comunicación.
Pero ahora todo ha cambiado. Para bien que no digo lo contrario. Móviles, teléfono en todas las casas, mensajes de texto y de imagen, videoconferencias.
En Internet. Eso ya es el colmo. Entras al Messenger y por muy larga que sea la distancia estableces conexión con otra persona. En vivo y en directo. Instantáneo.
O el correo electrónico, más bien denominado, i-meil. O Emilio, es igual, pero que gracias a que muchísima gente dispone de conexión a la red de redes, recibe de inmediato, al segundo de haber sido enviado.
Sólo una pega, los spam. Es decir, el correo basura. Que mira que fastidia. Y ahora ya los servidores de correo lo separan y salvo que tú digas que es conocido el remitente, espera a ser destruido sin siquiera abrirse.
Pero es curioso, mi hijo recibe publicidad sobre viajes, tarjetas de crédito, ipod, mp3 y facilidades para comunicarse a través de mensajes de móvil desde el propio PC.
Y sin embargo yo, veo siempre lleno mi buzón electrónico de publicidad sobre Viagra, alargadores de miembro viri... Y viajes de tercera edad.
Por eso me dan ganas de cuando abro una cuenta, poner una edad distinta a ver si yo consigo engañarlos a ellos. Habrá que pensar en algo…
SED FELICES

17 de marzo de 2010

POR FAVOR, QUE ME QUEDE COMO ESTOY


Para ver cosas, estar vivo, que diría mi padre. Lo que me doy cuenta es que cuantos más años cumplo, más repito lo que mi progenitor me decía. Lástima que sólo lo disfruté hasta los 19 años, lo perdí 7 días antes de cumplir yo los 20. Porque ahora me doy cuenta de lo sabio que era. Sabio de beber la savia de lo cotidiano, del menú de la vida.
Y volviendo al comentario de esta noche. Ahí queda lo que pienso. Y por tanto lo que digo.
Viene esto a cuento, porque no hace mucho, cuando hablaba con mis amigos, compañeros, familia… las conversaciones giraban en torno a dónde íbamos de vacaciones, el que podía, que unos sí y otros no, los más. Que andábamos un poco apurados para llegar a final de mes. Que los préstamos personales…
Pero no hablábamos de la hipoteca, ni de llegar de verdad a final de mes. Digo de verdad, de esas verdades de que algunos tienen que acudir, lo vimos en televisión el otro día a Cáritas para poder comer y subsistir con sus ayudas.
Esto nos convierte en pobres-pobres. No de estar a fin de mes, sino a fin del mes que viene.
Escuché de boca de un periodista, que ya en su momento comentó el tema de Al Gore y de la energía eólica, que también habló de que se decía que en 2004 habríamos acabado con el petróleo y ahora resulta que hay reservas para echarle a los cerdos. Que no termino de entender los tejemanejes de algunos para engañar a muchos. Que me siento como un tonto al que le dicen cualquier cosa y se la cree. Quizá porque no nos queda otra. Quizá.
Pero lo que me dejó de piedra es que hay un mineral, el coltan, columbita-tantalita, del que se extrae el niobio y el tántalo. Que tántalo viene de un dios griego, condenado a no beber agua entre otros martirios. Y resulta que el tántalo es indispensable para que funcionen todos los componentes de nuestros móviles, pantallas planas, televisores, radioemisores, navegación terrestre, aérea y marítima. Es decir, sin este producto nos vamos al siglo pasado por lo menos otra vez.
Y eso no es lo malo, lo malo es que el 80% de las reservas están en el Congo. Que allí los niños son explotados y extraen a mano con un mazo y un punzón de madera el dichoso coltan. Y que nos están engañando diciendo que las luchas tribales son las que acaban con la población. Y sin embargo, me entero anoche de que es por su dominio, el del coltan, por lo que se cepillan a la gente. Y que los niños no cobran o como mucho cobran en comida.
Y yo ni digo que sea cierto ni que no.
Pero si esto funciona así. Y si con la de enfermedades que hay, la desnutrición, la muerte infantil, las epidemias y las pandemias y demás zarandajas, sólo me queda decir, pero a pleno pulmón y de todo corazón: POR FAVOR, QUE ME QUEDE COMO ESTOY.
SED FELICES

16 de marzo de 2010

PERSONAS IMPORTANTES


Me preguntan mis fantasmas sobre un tema que a mí me gusta. Mira por donde. La clasificación de las personas. Normales, hacendosas, ahorradoras, cándidas, enamoradizas… eso son adjetivos que indican en qué destacan o no. Pero hay un tipo de personas que es el tema que me imponen hoy mis amigos. Hablar de ellas…
Me gustaría aclarar lo de personas importantes. Las hay que lo son, porque sí y las hay que creen que lo son, por tontería. Suya claro.
De los primeros muchos y anónimos. Incluso reconocidos luego de dejar esta vida. Pero que han hecho algo por los demás o para los demás. También esos que de forma anónima se dedican a ofrecer el tiempo que les queda libre a los necesitados o a obras que no tienen publicidad, pero que hacen falta en esta sociedad en que vivimos. O los que tienen que dedicar el tiempo que les queda libre y el que le quitan al descanso porque tienen a su cargo algún familiar impedido que necesita de su atención y su cariño.
Esos son importantes. Son necesarios en nuestra sociedad y en el mundo entero.
Luego están los importantes tontos, los que presumen de sus coches, de sus casas, de sus posesiones, de sus joyas, de sus gimnasios, en fin de todos sus sus. Y he dicho los que presumen, no los que los tienen, que de esos hay muchos que se lo han ganado muy honradamente y tienen derecho. Y si no lo quieren compartir son muy dueños, que a eso nadie obliga. La conciencia y poco más. Pedir sí, pero exigir no se puede. Pero son importantes sin vanagloriarse de ello y tratan a sus empleados con justicia. Les pagan lo que marca la Ley e incluso tienen algún detalle con ellos. Más o menos, eso depende de cómo le hayan ido las cosas. Algunos ni eso, pero qué le vamos a hacer.
El caso es que esa era la vara que medía la importancia. Eso y la centralita en la oficina con varias líneas y un teléfono en cada habitación en la casa.
Pero ahora a todo eso hay que sumar otro modo de ser importante. El móvil. Quien más quien menos tiene uno. Por oferta, por compra, por regalo. Con precontrato, con pago por factura. Con un operador u otro o cambiando para ir consiguiendo terminales nuevos gratis. En fin, inmerso en la vorágine de los móviles. Algo impensable no hace muchos años. Si no estabas en casa cuando te llamaban, todo quedaba en suposiciones de en qué lugar podías estar y mucho menos saber cuándo volverías. Un recado, un postist y punto. Aunque si era en casa igual la mujer o los hijos, no se acordaban y sólo cuando sonaba el teléfono, se echaban manos a la cabeza y decían: “Anda. Te ha llamado fulano. Pero se me ha pasado decírtelo”. Y ya está.
Ahora no. Ahora la persona importante se mide también no por el número de móviles que tiene (que puede oscilar como mínimo en 4) sino por cuántos no atiende. Si tiene que atender como mínimo uno, el del trabajo, es que no es tan importante. Pero amigo, si se puede permitir no atender a ninguno y ni siquiera tener que llamar después, ese es IMPORTANTE.
Pero para mí es un Gili, porque no hay derecho. Si supiera los cabreos que agarramos los que necesitamos algo de alguien y no le da la gana de descolgar, se lo pensaría dos veces. Ah, y si encima tiene eso tan típico que dice: “Este es el contestador automático del número tal y tal y tal. Deje su mensaje y si se equivoca pulse almohadilla”. Mira, te pulsaba yo sobre la nuez, porque el establecimiento de llamada y la primera fracción ya no me la quita nadie de la factura. Así que señor IMPORTANTE, sea un poco más humano y conteste por favor. La próxima vez dejaré un mensaje que diga: “Soy el llamador automático de tal y tal y tal. Y tú eres un imbécil”.
SED FELICES