ASÍ PIENSO, ASÍ ESCRIBO

Cada noche, en La Voz Silenciosa, hago un comentario personal. Es este que aquí aparece, con la intención de dejar constancia escrita del mismo.

16 de marzo de 2010

PERSONAS IMPORTANTES


Me preguntan mis fantasmas sobre un tema que a mí me gusta. Mira por donde. La clasificación de las personas. Normales, hacendosas, ahorradoras, cándidas, enamoradizas… eso son adjetivos que indican en qué destacan o no. Pero hay un tipo de personas que es el tema que me imponen hoy mis amigos. Hablar de ellas…
Me gustaría aclarar lo de personas importantes. Las hay que lo son, porque sí y las hay que creen que lo son, por tontería. Suya claro.
De los primeros muchos y anónimos. Incluso reconocidos luego de dejar esta vida. Pero que han hecho algo por los demás o para los demás. También esos que de forma anónima se dedican a ofrecer el tiempo que les queda libre a los necesitados o a obras que no tienen publicidad, pero que hacen falta en esta sociedad en que vivimos. O los que tienen que dedicar el tiempo que les queda libre y el que le quitan al descanso porque tienen a su cargo algún familiar impedido que necesita de su atención y su cariño.
Esos son importantes. Son necesarios en nuestra sociedad y en el mundo entero.
Luego están los importantes tontos, los que presumen de sus coches, de sus casas, de sus posesiones, de sus joyas, de sus gimnasios, en fin de todos sus sus. Y he dicho los que presumen, no los que los tienen, que de esos hay muchos que se lo han ganado muy honradamente y tienen derecho. Y si no lo quieren compartir son muy dueños, que a eso nadie obliga. La conciencia y poco más. Pedir sí, pero exigir no se puede. Pero son importantes sin vanagloriarse de ello y tratan a sus empleados con justicia. Les pagan lo que marca la Ley e incluso tienen algún detalle con ellos. Más o menos, eso depende de cómo le hayan ido las cosas. Algunos ni eso, pero qué le vamos a hacer.
El caso es que esa era la vara que medía la importancia. Eso y la centralita en la oficina con varias líneas y un teléfono en cada habitación en la casa.
Pero ahora a todo eso hay que sumar otro modo de ser importante. El móvil. Quien más quien menos tiene uno. Por oferta, por compra, por regalo. Con precontrato, con pago por factura. Con un operador u otro o cambiando para ir consiguiendo terminales nuevos gratis. En fin, inmerso en la vorágine de los móviles. Algo impensable no hace muchos años. Si no estabas en casa cuando te llamaban, todo quedaba en suposiciones de en qué lugar podías estar y mucho menos saber cuándo volverías. Un recado, un postist y punto. Aunque si era en casa igual la mujer o los hijos, no se acordaban y sólo cuando sonaba el teléfono, se echaban manos a la cabeza y decían: “Anda. Te ha llamado fulano. Pero se me ha pasado decírtelo”. Y ya está.
Ahora no. Ahora la persona importante se mide también no por el número de móviles que tiene (que puede oscilar como mínimo en 4) sino por cuántos no atiende. Si tiene que atender como mínimo uno, el del trabajo, es que no es tan importante. Pero amigo, si se puede permitir no atender a ninguno y ni siquiera tener que llamar después, ese es IMPORTANTE.
Pero para mí es un Gili, porque no hay derecho. Si supiera los cabreos que agarramos los que necesitamos algo de alguien y no le da la gana de descolgar, se lo pensaría dos veces. Ah, y si encima tiene eso tan típico que dice: “Este es el contestador automático del número tal y tal y tal. Deje su mensaje y si se equivoca pulse almohadilla”. Mira, te pulsaba yo sobre la nuez, porque el establecimiento de llamada y la primera fracción ya no me la quita nadie de la factura. Así que señor IMPORTANTE, sea un poco más humano y conteste por favor. La próxima vez dejaré un mensaje que diga: “Soy el llamador automático de tal y tal y tal. Y tú eres un imbécil”.
SED FELICES

15 de marzo de 2010

PARA TODA LA VIDA


Un día vemos la luz por primera vez. Y sufrimos. Porque abandonamos un lugar cálido y acogedor, donde estamos a salvo de todo lo externo. Sufrimos porque entramos en un mundo desconocido. No lo sabemos, quizá solo lo intuimos. O quizá sí lo sabemos, pero después no nos acordamos.
Yo pienso en que hay varias etapas en la vida del ser humano: Una cuando somos engendrados y comienza nuestra gestación. De 7 a 9 meses de estancia en el vientre de nuestra madre. Cuidados, mimos, cariño… Siempre y cuando hablemos de un embarazo deseado. Dicen que incluso si nos hablan y nos cuentan cosas o si nos cantan o ponen música, pasa a nuestra memoria, a nuestro cerebro. No lo sé, porque creo que ni un mínimo recuerdo de esa fase de nuestra existencia queda almacenado en nuestro cerebro. Al manos a nivel consciente.
Segundo: Nacemos. Momento como he dicho en que sufrimos el shock del paso de un silencio acogedor y dulce a un mundo ruidoso e incómodo. Pasamos más de la mitad de ese tramo de vida, llorando, haciendo caca y pipí y mamando. O tomando el biberón, pero mejor si mamamos. Que como la leche materna no hay nada. Y además, nos permite mirar a los ojos a nuestra madre. Es una mirada larga, dulce, de esas en que maldita la falta que hacen las palabras. Pero, de ese segundo tramo de vida, tampoco guardamos ningún recuerdo. Ni siquiera sensaciones. Por lo menos en el consciente, que quizá el subconsciente se acuerde de algo. Tendré que preguntarle el día que me tope con él.
Son mínimo 2 ó 3 años. A partir de ahí dicen que comienza a formarse el carácter del niño y que influye cómo se le trata, cómo se le habla y cómo se le hace ver la vida. Por muy pequeñín que sea.
Del cariño y del trato de los padres, hermanos y familiares, dependerá cómo se comporte de ahí en adelante. De qué manera se desarrollará su vida, su aprendizaje y sus facultades.
Eso es lo que sabíamos hasta ahora. Lo que siempre hemos creído. Hoy resulta que la vida de una criatura, puede verse envuelta en los reveses familiares y tener que prescindir del padre o de la madre, en el entorno diario. Visitas esporádicas permitidas. Saltos de un hogar a otro. Conocimiento de una segunda madre y/o un segundo padre. Vale, hasta ahí todo normal. Es la vida de hoy. Es la sociedad que se comporta así.
Pero hay algo que no sabemos ver, por lo menos una gran mayoría. Los ojos de un niño. La alegría o la tristeza. Cuando nos envían una foto de los niños que pasan hambre, que están totalmente desnutridos, famélicos y enfermos. Con unos ojos enormes que claman por un poco de amor y cariño, borramos inmediatamente el e-mail. ¿Por qué lo hacemos? Por cobardía. Por miedo. Y nos prometemos no volver abrir un correo de ese tipo.
Miremos sólo a nuestro alrededor. Esos mismos ojos, aun sin pertenecer a un cuerpo desnutrido y ajado prematuramente. Sin ser los de un niño sin padres, abandonado. Sin corresponderse con ninguna foto por el color de la piel… Son los de tantos y tantos niños a los que no se presta la atención que merecen. A los que no se les concede la atención mínima necesaria y se dejan al cuidado de la tele y de los juegos. Un simple abrazo, un par de besos y un cariño infinito que se puede dar con sólo una mirada, sería para ellos algo más importante que vivir. Porque vivir triste no es vivir. Vivir triste, sin cariño es pagar los pecados cometidos por otros seres que, no siendo responsables, jugaron a poner en el mundo niños que son infelices.
Pensad en ello, pensad y…
SED FELICES

13 de marzo de 2010

LA AMISTAD ES REALMENTE ALGO GRANDE


Hoy les toca a las brujas, mis brujas, preguntar. Últimamente están todos muy interesados en saber mi opinión sobre algunas cosas. Es bueno después, de todo. Me piden mi opinión sobre la amistad. 
"..Vuestra amistad para mi va acompañada de pensamientos, ideas, cariño y mucho amor.
Mi amigo es más que una persona. Algo que no es físico, algo que siempre llevo en mi mente, cuidadosamente acomodado en mi interior, todo eso en lo que creo, en lo que confío, en lo que siento.
Eso que más allá del mundo encuentras. Eso que te abraza cuando piensas que no hay nada más. Algo que lamentas no ver... Porque el verdadero amigo no se ve, no se toca, Simplemente lo sientes.
Con solo una mirada, sientes su presencia... Es aquello por lo que darías... ¿qué darías tú por una gran Amistad?”
Esto me escribía hoy una amiga que compartió durante bastantes días todo el trabajo de una compañía itinerante de teatro.
Reseño lo de itinerante porque, si alguien no lo sabe, una compañía de este tipo carga, descarga, monta, ordena vestuario, atrezzo, maquillaje y todo lo que lleva consigo una puesta en escena.
Además, siendo una obra con 6 decorados distintos, que hay que cambiar en el menor tiempo posible. Los escenarios y teatros, que tienen desde suficiente a mínimo espacio. En fin, un cúmulo de circunstancias que hace que sea un trabajo farragoso y cansado. Pero como hay un ambiente fenomenal entre todos, pues eso queda a un lado y lo que realmente vale es el resultado final. Y cuando llegas a casa después de 10 ó 12 horas desde que saliste, lo haces feliz y satisfecho.
Pues sumado a eso la amistad entre algunos que siempre existe de forma no exclusiva, pero sí separada por la afinidad, hace que sea aún más llevadero todo ese trabajo. Desde que inicias la jornada hasta que la rematas.
Y eso porque la amistad es algo tan grande, que aunque quieras no la puedes romper, sería por una causa muy grave por lo que lo hicieras. Y eso, entre las personas a que me refiero, no lo veo muy fácil.
Fran o Ciutti, Mayka o Hermana Tornera, Elvira o la Sra. Directora, Santiago, Borja, Mari Carmen… a todos, que son muchos, gracias por todo eso.
A los que me escucháis sólo os deseo que en la vida, encontréis amigos así.
SED FELICES

11 de marzo de 2010

ODIO

Mis licántropos me interpelan sobre el 11-M y hacen referencia a una palabra… ODIO. Yo, intento explicarle por si les puedo aclarar algo. Aunque sé que es muy difícil. El Odio es un sentimiento profundo, intenso. Es un impulso, un instinto básico. Arranca de lo más profundo de nuestro ser. No sale del corazón, eso sería más bien rencor, desprecio. El odio es mucho más bajo, arranca de las tripas, de los intestinos. Produce una contracción y luego sube burbujeando hacia la garganta, la nariz y los ojos. En la garganta arranca ronquidos de ira y en los ojos hace brotar amargas lágrimas.
Y lo triste es que cada vez hay más cosas que nos provocan odio. Las distintas religiones invitan al perdón, a la comprensión y a la tolerancia, pero… yo les pediría que me explicaran cómo se puede perdonar y tolerar la violencia contra una mujer, un niño, un anciano. El abuso de la fuerza. Las bandas. Los atracadores, que no sólo te roban sino que encima te dan una paliza. Los ladrones de joyerías que arrasan con todo e incluso con la vida de los joyeros.
Eso y mil cosas más. Tan sin sentido son estos actos como los que cometen los animales sin clasificar que se llaman terroristas y que encima intentan convencerse a sí mismos de que están en una guerra. En una guerra hay dos contendientes, hay un enemigo. ¿Dónde están los enemigos de los etarras? ¿Alguien me lo podría explicar? ¿Soy yo, eres tú su enemigo? ¿Son esos niños que salen del colegio o que juegan? ¿Son esos clientes de un hipermercado? ¿Los de un hotel? ¡Por Dios! ¡Qué infamia más grande cometen! Además de asesinos, cobardes y mentirosos.
Por eso sentimos odio. Porque hacia una fiera salvaje que nos podamos encontrar sentimos miedo, intentamos no tropezarnos con ella, no meternos en su terreno para evitar el peligro. Pero, ¿me quieren decir dónde está el terreno de estos salvajes? ¿Por qué hacen del mundo su territorio y todo lo que les molesta lo aplastan? ¿Es así como vamos a dejar el mundo a nuestros descendientes? ¡Pues estamos listos! ¡Esto mejora día a día! Y yo quisiera no estar aquí para verlo.
Con el deseo de que esto acabe lo más rápido posible y haya una justicia y una Ley que los meta en cintura, pero de verdad, sin ambages ni melindres. Con un par de narices, que ellos no tienen, os deseo lo más que se puede pedir:
SED FELICES

9 de marzo de 2010

BOLITA DE PIMIENTA

Me cuentan mis gnomos que la Pimienta es de la familia de las Piperáceas y que es un árbol trepador que crece en zona tropicales húmedas. Los granos de pimienta son las bayas del árbol Piper nigrum. Y dado su gran valor al utilizarla como moneda de cambio en los mercados. Eso propició que Blasco de Gama se pusiera en marcha buscando la Ruta de las Especias.
Tres tipos de pimienta existen:
Pimienta negra:es la pimienta recolectada cuando todavía no está madura, que al dejarla secar, se pone negra y se arruga.
Pimienta blanca: es la pimienta recolectada madura, que se deja macerar con agua, se le quita la piel y aparece el grano blanco.
Pimienta rosa y la Pimienta verde: es la pimienta recolectada verde o muy inmadura, macerada en salmuera y sacada cada una en un momento diferente de la maceración.
Ellas son las que dan un toque especial a las recetas culinarias.
¿Y ahora me preguntaréis a qué viene esto, no? Pues es muy fácil. Me gusta aportar algo de historia a mis comentarios. Y al mismo tiempo utilizar esa historia para hacer comparaciones.
Y ahí va. Las especias son importantes para dar sabor, pero antes han de ser recolectadas y tratadas, para aportar diversidad de sabores y aromas.
El ser humano es como un granito de pimienta. Y depende de cómo ha sido cuidado, educado y, más tarde, aprovechado todo esto, para que aporte a la sociedad un punto más o menos picante, más o menos sabroso o sea capaz de estropear el mejor guiso del mundo.
Una sola bolita. Una menudencia en la infinitud. Importante. Única. Irrepetible. En conjunto puede disimularse, cuando se individualiza o vale o no. Así de simple. Así de sencillo. Así de humano.
SED FELICES.